martes, 5 de agosto de 2014

Una Serie de Eventos (Des)Afortunados

No, no intentes resintonizar tu pantalla de ordenador. Tu pantalla de ordenador está bien, solo la he tomado por unos minutos (o más).
Ha sido redirigio a la Dimensión Alternativa de... ¡¡Ratones Humanoides y Castillos de Plástico!!

Así es, este blog que parecía abandonado, que lleva semanas sin nadie que le diga lo mono que es vuelve a la carga, si se puede llamar así.
El típico "muchas cosas que hacer", pero sí, pero no, porque hay cosas que hacer y cosas que cumplir, y esta es una de ellas, una de esas cosas que hay que sacar tiempo, ni que sean minutillos. (Y te lo digo a ti, pedazo de vago que estás escribiendo y editando, no a ti, querido lector).

Por dónde empezar.
La despedida de Riverside. O quizá no despedida, solo, simple y sencillo fin. Un alto en el camino, un momento que pasar y después archivar en el recuerdo.
Fue bonito, para qué negarlo, pasaron cosas, se vivieron momentos, se forjaron comienzos... nada al nivel de 'Casablanca', claro, pero había algo, esa sensación de que el hielo empezaba a derretirse, que estaba pasando algo guay ahí.
Riverside, no te olvidaremos. A ti, a tus edificios de Lego y tu maldito calor ardiente de desierto seco. Con cariño, oye.


Pero antes, tocaba la parada en Las Vegas.
¿Y lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas? No más que en cualquier otro lado, realmente.
Las Vegas no pasa de ser el parque temático de un millonario con alma de niño que se dió un viaje por Europa y decidió reconstruirla en el Nuevo Mundo. Eso sí, en medio del desierto, no vaya a ser que este refrigeradita y nos arruinemos.


Lo que si se puede decir de Vegas es que fascina su azar: en un segundo nos preparábamos para ver la noche, al siguiente entramos en una azotea de uno de los edificios más altos del lugar y estábamos en lujosos salones con terrazas que dejaban ver toda la ciudad. La magia de las Vegas, que dura hasta las 2 porque hay que actualizar el mito de Cenicienta.


Mi favorito, sin duda, el Venetian.
¿Cómo se puede meter en un solo edificio el encanto de Venecia, con canales y el carnavaleo que la caracteriza?
Parece ser que alguien pensó lo mismo, y lo hizo. Otra gran prueba de que no hace falta viajar, vas a las Vegas y con el suficiente dinero tendrás el mundo en la palma de tu mano. Para todo lo demás, Walmart (con sus cantidades de comida obscenamente obesa y gigantesca).


Y ya está, ya llegó.
Tras un viaje de avión con películas a 6 $ (desilusión máxima) desembarcamos en Orlando rumbo a Disney World, o más bien, a las residencias de por aquí, Vista Way, Chatham, The Commons y Patterson. Agradables barrios de casitas donde las anécdotas y el buenvivir se notan en cada esquina.

Aunque hay que decirlo, Disney me enseñó otra lección antes de venir, una que no viene en sus clásicos y mucho menos en sus libros educativos.
Destinado a ser socorrista, pasé varios días de entrenamiento hasta que decidieron que no era lo mío, por lo que he pasado a ser orgulloso camarero de Hollywood & Vine, restaurante (famoso por tener los personajes menos carismáticos de todo el catálogo Disney, parece).

Por suerte, estoy enamorado.
Mirad, una serie de instántaneas de mi querido amor.







Hollywood Studios, si había algún lugar en el mundo que me esperara, tenía que ser este.
Y ver los fuegos artificiales de Frozen cada noche. Y ver los dibujos de Walt Disney colgados de las paredes. Y el Fantasmic, donde los villanos Disney demuestran su poder.
¡El Great Movie Ride! Todo lo bueno del cine que jamás haya existido está aquí. Todavía esperaba que hubiera un cartelito de "Te estábamos esperando".

Llegarán los días de trabajo, como las oscuras golondrinas y la llamada para cambiarse de operadora, pero por ahora, la clave sigue siendo la adaptación a lo que venga
No hay días fáciles aquí, solo difíciles o menos difíciles, y por supuesto cada vez menos cosas van viniendo de prestado. Pero que dijera Disney, esto es un mundo pequeñín y hay que irlo dominando, que tiene mucha cosa buena por disfrutar.

La moraleja, si es que tuviera que haber alguna, sería algo así como que no importa si no puedes salvar a gente, siempre la puedes salvar sirviéndole agüita fresca después de patearse un parque caluroso cual dragón maleficiento.
O que puedes dejar de ser socorrista, y acabar en el parque de tus sueños. ¿Los sueños se hacen realidad? Maybe...

A quien lea esto, probablemente me disculparía si creyera que esto tiene los lectores suficientes como para una gran disculpa.
Pero si te agradezco que estés ahí. Sigo pensando en ti, aunque compartas sentimiento con el teatro de los Muppets (no está nada mal eso, oye).

Seguimos en contacto.
No resintonices tu ordenador, que no le pasa nada raro, pero pásate de vez en cuando.

2 comentarios:

  1. Menos mal. Ya pensaba que tenía que ir allí para que me contaras algo. Pues no está tan mal la cosa, oiga. Si lo piensas, el cambio es rentable: De estar bajo el abrasador sol en una piscina de un ¿hotel? ganando kilos sentado sin que pase nada a estar amparado por el aire acondicionado de un lugar en el centro de la magia, rodeado de cartón piedra y alegrando la vida a la gente. Joder, y Manny Manitas seguro que es tio enrollado.

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    1. QuiénesMannyManitas. (¿Quieres su autógrafo?)

      Pero sí, tienes toda la razón. Hollywood Studios era mi destino, una vez visto.
      No te olvides de que la princesa Sofía anda por ahí, esa también mola.

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